Se que en la vida he cometido muchos errores, y se también que muchos de ellos no los he aprendido a reconocer, que de alguna manera no libero mi cerebro por que no he sufrido mis derrotas, por que ni siquiera puedo declaras como tales, se que tengo el derecho de llorar mis penas, que no siempre puedo tener un estado mental estable, por que aun tengo fantasmas dentro de mi, que mi ejercicio diario es reconocer que falle, que fallo y que fallare una y otra ves, que mi vida despega de mis fallas, pero no depende de ellas, que no busco la respuesta en nadie, por que la respuesta esta en mi, que no basare mis planes en nada mas que en mi, que no experimentare nada que no sienta que deba hacer, que escuchare mi vos interior cuando sea necesario, que quiero aprender a dejarlo ir, que no me aferrare a nada que me corte la respiración, que las despedidas no son hechos reales, son hechos sicológicos que se crean, no cuando dices adiós, sino cuando logras desprenderlo de ti, que he escuchado tantas palabras que retumban una y otra ves en mi, que me afligen y me lastiman pero no me matan son mis armas para mi lucha interna, todavía me asombro de la amnesia de la gente, de cómo se olvidan de los pequeños detalles, de su rutinaria, agitada y estresada forma de vida,
Y de pronto me detengo a pensar y siento...
Que tratare de ser yo, aun cuando el miedo me invada, que a pesar de mis fantasmas, buscare ponerme objetivos que me ayuden a definir mi persona, que alimentare mi corazón a diario para engrandecer mis sentimientos, que limpiare de mi cualquier cosa que sienta que me sobra, sonreiré aun desde mis entrañas cuando alguien quiera apagar mi espíritu, luchare por defender mis sentimientos para quien sea que los quiera lastimar, peleare por mi tranquilidad, actuare con racionalidad, me mantendré en pie por lo que quiero, me mantendré firme en mis deseos, me Hare fuerte en mis sentimientos, no tengo miedo a caerme por que tengo la suficiente fuerza para levantarme, no tengo miedo a llorar por que deseo limpiar mi alma, no tengo miedo a mis tristezas por que sin ellas no sabría cuales son mis alegrías, no tengo miedo a nadie, mas que a perder mi esencia, no tengo planes ahora, no tengo rumbo, no tengo nada, pero me tengo a mi....
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Un pastor tenía dos ovejas y estaba contento porque las dos habían parido y tenían unos hermosos y juguetones corderitos.
Durante la noche el pastor encerraba sus dos ovejas en un corral que tenía muy cerca de la casa. Así se aseguraba que lobos y zorros no las mataran.
En las horas del día las soltaba para que fueran a pastar por los cerros. Y aquel día las soltó, como siempre y dejó a los corderitos en el corral. Es muy riesgoso soltarlos tan pequeños.
Las dos ovejas cruzaron el río caminando sobre su firme lecho de piedras. Las aguas del río serrano eran poco profundas y ellas lo cruzaban a diario. Pero al poco tiempo se desató un temporal muy fuerte y la lluvia fue repentina y torrencial. Las aguas descendieron de los cerros, se volcaron torrentosas en los pequeños arroyos y llegar turbias al cauce del río y el río se desbordó.
El pastor salió hasta la orilla, porque sabía que se acercaba la hora en que sus ovejas regresarían, para amamantar a sus críos y pasar la noche en el corral y vio que sería imposible cualquier intento por cruzar aquel torrente de aguas, sin exponerse a ser arrollado y golpeado contra las piedras.
Una oveja se puso a pastar paciente en la orilla, esperando que las aguas bajaran, la otra se impacientó y comenzó a lamentarse: "Esta agua no descenderá y mis hijitos se morirán de hambre, aquí nos sorprenderá el lobo y nos moriremos". La compañera trató de calmarla: "No te impacientes, recuerda que ya vimos muchas crecientes en el río y siempre vimos las aguas descender, no nos pasará nada grave y mañana amamantaremos a nuestros hijos".
De nada valieron sus reflexiones, la oveja se arrojó al agua. El pastor la miraba impotente desde la orilla opuesta. La pobre oveja avanzó un par de metros, pero las aguas la vencieron y la arrastraron río abajo, el pastor y la compañera vieron cómo el cuerpo de la desdichada era llevado por la corriente, que lo golpeaba contra todas las rocas salientes.
Al anochecer las aguas ya habían descendido bastante, pastor y oveja se miraban desde las dos orillas, el pastor que conocía bien los pasos menos riesgosos, entró al agua y lenta y cuidadosamente, llegó hasta la otra orilla, ató una cuerda al cuello de su oveja y ambos volvieron a cruzar el río.
Los corderitos balaban en el corral, el pastor hizo que los dos huerfanitos mamaran de la oveja sobreviviente, que se constituyó en su madre adoptiva.
"Sin esperanza es imposible tener paciencia, porque nadie espera lo imposible y la esperanza más hermosa es la que nace en situaciones más desesperantes. La impaciencia, con la que quieren alcanzarlo todo hoy, es la que te hace perder la oportunidad de alcanzarlo mañana."
Carlos(k)
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